Lo que no sabías (u olvidaste) sobre la minería en Chile

Chile ostenta el primer puesto mundial en destruir la mayor cantidad de glaciares por la minería.

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Chile record mundial en destruir glaciares

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Para comenzar, es importantísimo saber que Chile basa su actividad económica principalmente en la exportación de cobre, enfocando toda su actividad en el extractivismo desde los años 80.

Las mismas leyes y decretos desde la dictadura militar


Esta  falta de diversificación productiva y energética  es posible ya que el Decreto Ley 600 del año 1974 (Estatuto del Inversionista Extranjero), la Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones mineras (LOCCM – ley n° 18097) , el Código de Minería de 1982  y el Código de Aguas lo permiten.


Curioso es que todo el aparato legal que apoya el extractivismo data de la última dictadura militar, cuando el Congreso no funcionaba, cuando existía persecución política a todo aquel que piense diferente, los Derechos Humanos básicos no se respetan, cuando la voluntad popular fue silenciada a punta de arma.


Todo este aparato legal de leyes, decretos y códigos data de la dictadura. Los tenemos hoy aún vigentes en Chile y nos siguen perjudicando como nación soberana. Estas leyes responden a los intereses de una minoría, de una élite internacional, no están para nada a favor de los intereses del pueblo – que es la gran mayoría-.


Recordemos que el último golpe militar de 1973 fue apoyado por el gobierno de los Estados Unidos y responde al llamado “Plan Cóndor”, mediante el cual Estados Unidos intervino en distintas dictaduras latinoamericanas para establecer un sistema económico en estos países afín al norteamericano y sus intereses corporativos, pero especialmente, para acceder a las materias primas y recursos naturales estratégicos de la región.


Fue a partir de allí que en los años 80 se desarrollaron cuantiosos estudios geológicos con tecnología estadounidense para saber cuántas reservas de cobre, entre otros minerales, disponía Chile. Y ahí empezó el juego…


Participación minoritaria del estado chileno


Hoy día, el 68,9% de la producción total minera en Chile está a cargo de empresas privadas, siendo Codelco la única empresa con mayoría estatal, y la que más glaciares ha destruido en el mundo entero (la división de Codelco Andina en Los Andes, región de Valparaíso, es un caso paradigmático de cómo destruyeron glaciares y ponen en peligro todo el ecosistema y la vida humana en la zona)





Codelco Andina, récord mundial en destruir glaciares


El estado chileno se lleva el premio con su empresa estrella, Codelco, en contaminar y destruir glaciares a nivel mundial. Ocupan el puesto número 1, lamentable.


Por otro lado, el problema de que la mayoría de las mineras sean de capitales privados es que el dinero no queda en el país, en Chile, sino se transfieren los royalties a sus países (casas matrices).


Los giros de utilidades desde Chile hacia países como Canadá, Estados Unidos, Holanda y diversos países europeos hacen que las riquezas generadas por el cobre no queden en Chile, donde solo se pagan sueldos, pero no se efectiviza el desarrollo en términos monetarios ni de bienestar.


Las externalidades negativas de la minería


El gran costo oculto de toda operación minera se conoce con el nombre de externalidades negativas, eso es la contaminación e impacto negativo en las comunidades, los cuales no son solucionados por las empresas.


En última instancia, es el mismo Estado chileno el que debe velar y pagar el costo de las externalidades, pero se paga muy tarde y muy caro, cuando todo ya ha sido devastado y contaminado, por lo que nunca se llega a subsanar ni revertir la situación. Una vez hecho el daño, es irreversible.


Cuando un contaminador, en este caso las empresas mineras, toman decisiones basadas únicamente en sus costes y beneficios sin tener en cuenta los costes indirectos que recaen en las víctimas de la contaminación se genera una externalidad negativa.





Gravísimas consecuencias sociales de la minería


Los costes sociales de la producción resultan ampliamente superiores a los costes privados (económicos que se derivan de su plan de negocios). Esos costes indirectos (los sociales y ambientales) no recaen en el productor (las mineras no lo pagan) ni en el consumidor (no se traslada a precios, por lo que no lo pagan los clientes de las mineras), mas bien, lo paga la sociedad y las comunidades en su conjunto, en detrimento de su calidad de vida, del acceso a medio ambiente sano, no acceden al agua potable, cuando la contaminación desalienta el turismo, etc.


Vemos aquí que la situación es muy grave, ya que las mineras nunca contemplan los costos sociales ni ambientales que se derivan de su explotación. Es por esto que producir cobre les resulta tan conveniente, total el costo lo pagamos todas y todos.

El Estado chileno es cómplice

Como si esto fuera poco, gozan de un aparato legal a su beneficio y de subsidios estatales, devoluciones anticipadas de impuestos (IVA por millones de dólares), entre tantos otros beneficios que solo las grandes corporaciones acceden en este país, solo en Chile.


Conclusión


Claramente, la dictadura militar entre 1973 a 1990 fue la que impuso el escenario económico, político, jurídico y social para el extractivismo minero, estableciendo a través de la Carta Fundacional de 1980 la basa para fomentar la privatización, sobreponiendo a la propiedad minera por sobre cualquier uso que se le diera a las superficies, haciendo casi inexpropiables las concesiones que se le dieron a los particulares.


En la actividad minera, cualquier empresa, sea nacional o extranjera, pública, privada o mixta, puede adquirir el dominio privado por duración indefinida sobre las riquezas mineras, con un mero acto judicial “declarativo”.

Bibliografía:

  • Agnacio, R. González, C. Rojas (1998). “Capital transnacional y trabajo. El desarrollo minero en Chile”. Santiago de Chile. LOM Ediciones.
  • Tania, Muñoz Cuevas (2016). “Un valle que cultiva resistencia”. Santiago de Chile. OLCA.


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